Te pertenezco enteramente como el árbol a la tierra,
soy tu almohada llena de ternura y de voces del aire,
soy como el tiempo detenido que anida en tu vientre de cielo,
te pertenezco semejante a una rama seca tirada a la hoguera.
El amor es un castillo en la playa,
somos agua y arena,
aves en el horizonte.
Me siento igual a un barco perdido sin el mapa de tus manos
una planta agonizando sin la luz de tus hombros entre mis dedos,
tinta que aguarda la majestuosa blancura del papel,
y tú eres la gran historia que acaba de nacer.
Te pertenezco más allá de todo cuanto somos,
hay un pacto eterno entre nosotros,
amarnos es nuestra promesa.
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