Árboles negros

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jueves, 14 de mayo de 2009

Crónica sobre el temor a la influenza


Fernando José Martínez Alderete

Viernes Ocho de Mayo de 2009, Dos treinta de la mañana.

No puedo dormir. El calor es terrible. Doy vueltas en la cama, entre las sabanas mojadas de sudor. La sed me quema la lengua, me urge un raspado de limón. Cierro los ojos llenos de lágrimas recordando aquellas dulces noches que dormía profundamente.

Viernes Nueve de la mañanaOficial. Fiebre de 38.6 ºC. La Locura echada a andar. No hay rastro de otros malestares que se relacionen con el cuadro de influenza. Sin embargo, la fiebre sigue.Viernes Medio díaUn ángel me cuida, mi madre Paracetamol, miel, y todo tipo de frutas con vitamina C.

Viernes Cuatro de la tardelleno de angustia . Acepto mi pánico a las inyecciones y morir de un virus extraño, pero en medio de la paranoia acepto someterme a una ampolleta de metamizol sódico. Me duele, mucho. Me hace llorar.Viernes cinco y media de la tardeDespierto quejándome lleno de sudor. La fiebre se me quitó. Pero la pesadilla apenas empieza. Vomitos, diarea y dolores intestinales. Consuelo: no es influenza.

Viernes ocho de la noche: mientras sigo en cama me enfrasco en la lectura de la novela Ensayo sobre la ceguera de José Saramago, también trata de una epidemia donde no se pueden ni besar porque la gente queda ciega.
¿Las profecías del apocalipsis se estarán cumpliendo?
Ahora con la influenza nadie nos podemos besar, es una lástima y los tapa bocas aumentan el calor y el miedo. El atole a llegado a mi cama, a pesar de mi renuncia me lo debo tomar. Está bien pero pónganle hielos, quisiera el tapa bocas para no tomar más cosas calientes.
Todo paró en una enfermedad estomacal, ¡qué susto!

Viernes nueve de la noche: antes de dormir tomo un vaso de agua fría, con un poco de hambre, aunque no puedo comer cualquier cosa pero sin pánicos influensosos.

Sábado ocho de Mayo
Nueve de la mañana
Suena el despertador, me siento de maravilla, gracias a Dios todo fue un sueño, me esperan unos chilaquiles picositos antes de irme a mi servicio social.

5 comentarios:

  1. FERNANDO CUANDO TE PASE ESO DILES QUE TE LLEVEN AL HOSPITAL Y NO TE PONGAS A LEER UN LIBRO DE SARAMAGO

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  2. Jajajaja.
    Así se han vivido las últimas semanas.

    Cualquier estornudito, y la gente ya se siente "influenzada". Como si nunca antes hubieramos estornudado en nuestras vidas.

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  3. Todo fue paranoía colectiva, muy extraña la sensación, pues todos creíamos tener influenza sin presentar los síntomas.

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  4. ajaja esta bueno Fer!! y si como ya mencionaron mis compañeros el bombardeo de noticias de muertos por influenza causo un caos, todas las personas se volvieron hipocondríacas! todos creían tener influenza!

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  5. Fernando, interesantes reflexiones, en donde vemos tu estilo y posición respecto al tema, la crónica es muy buena, aunque se puede pulir, además de quitarle los errores de dedo.
    Por ahí antes de lo que es la editorial tienes otro trabajo que me parece igual, es decir una editorial, en donde por cierto manejas muchos temas, como bien te dicen Mariana y Karla, trata de ser más claro y corto, sobre todo cuando tenemos este tipo de espcios que nos brinda hoy la tecnología y aprovecha los recursos que hay en red para ilustrar más lo que ya nos dices con letra.
    Buen trabajo, calificación 9, te mando al rato tu promedio final, felicidades

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