Árboles negros

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martes, 19 de mayo de 2009

Camino a la fatalidad

Por Fernando José Martínez Alderete

Aunque el titulo de este artículo parezca tenebroso, nada debemos temer.
Cuando la pasión por cualquier persona o cosa se nos convierte en una obsesión, viene la desgracia.

Esto nos muestra la gran novela de Víctor Hugo “Nuestra señora de Paris” obra que recomiendo ampliamente.

El escritor de origen francés que vivió de 1802 a 1885. Desde muy joven conoció el éxito gracias a esta novela que fue una de las primeras en escribir en 1830, cuando contaba con 28 años de edad, la mayoría de sus obras tiene un sentido critico social muy fuerte, con base en el entorno de injusticia en el cual se desarrollo durante el imperio de Napoleón III, donde se abusaba del pueblo en todos los aspectos.

El tema de la novela es uno de los más conocidos en todo el mundo, la historia de un sacerdote, un jorobado de cara deforme cuyo oficio es campanero de la catedral de parís, un soldado y un poeta donde todos se enamoran de una gitana de la ciudad, debido a este amor, los personajes caen en una encrucijada que los lleva a ser títeres del destino y de sus propias vidas.

De estilo neoclásico y puramente romántico, la trama se desarrolla en 1482, alrededor de esos tiempos se descubrió la imprenta por Gutenberg y años después el continente americano por colón, el autor plasma el primer acontecimiento como un peligro para la fe católica, ya que puede difundir ideas contrarías a la religión lo cual le da un toque aún de más interés a la historia.


Fatalidad y presencia del pueblo gitano reclamando libertad, son dos de los rasgos básicos de la novela, Víctor Hugo plantea como introducción al libro, que se inspiró en la palabra griega (Anatkh) cuyo significado es fatalidad, inscrita en una de las paredes de NotreDame para crear esta obra. Para este genio literario existe un triple juego trágico que se cierne sobre la humanidad, la dureza con la que juzgamos al prójimo por medio de los dogmas, las leyes y la apariencia personal.
Justamente esta es la suerte que corren el Jorobado Cuasimodo, Esmeralda, y el sacerdote Claudio Frollo.

Es bueno este libro porque contiene una capacidad descriptiva de la arquitectura aun existente hoy día en la capital francesa, junto con una narrativa extraordinaria, donde los hechos históricos y la ficción están perfectamente mezclados atrapando la atención de todo aquel que disfruta de la literatura, además te impulsa a investigar más sobre la historia universal, te lleva a una reflexión donde el interior de todo individuo es lo más importante por encima de todas las cosas.

De verdad léanla, no se van a arrepentir.
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[1] Obra consultada enciclopedia Encarta 2005

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