Árboles negros

Árboles negros

viernes, 3 de febrero de 2012

Ella

Ella me acompaña cada vez que el mar me mira con sus ojos de espuma,


sus brazos me rodean al ver una paloma dormida en un naranjo,

sus labios de luna me transportan al cosmos libre de bruma,

acaricia las notas de una balada que le interpreta a mi oído en tono bajo.



Ella le obsequia al fuego de las fantasías un aliento de amor,

ella es la hora que ahoga la angustia de ser yo mismo,

la que perfuma mi hogar como una flor.



En el viento oigo su nombre,

al descifrarlo, el cielo me da una estrella,

cuando esta cerca el llanto se esconde,

la tranquilidad de mi ser se asoma ante su voz tan bella.



Antes de que llegara me vi obligado a seguir su huella,

la senda estaba trazada por un invisible destino,

ahora solo existo para ella.

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